viernes, 21 de agosto de 2015

Un bosquejo de lo que es evolución

Bitácora evolutiva

Macho de pavo real cortejando a una hembra con un despliegue de plumas en abanico
en su cola. Dick Daniels.
Uno de los fenómenos que más intrigó a Charles Darwin fue la explicación del origen de las plumas caudales del pavo real. En una carta a Asa Gray el 3 de abril de 1860, Darwin escribió sobre la cola del pavo real macho lo siguiente:


"...recuerdo bien la vez cuando el pensamiento del ojo me causaba gelidez, pero logré superar este estado de la queja [que suponía el ojo a la hipótesis de la selección natural], y ahora pequeños particulares insignificantes de esta estructura me hacen sentir incómodo. ¡La vista de una pluma de la cola de un pavo real, cuando sea que la mire, me enferma!

Como Darwin apuntó, la cola no servía a ningún propósito y podía incluso suponer una desventaja para la supervivencia del animal pues la cola en excesivo tamaño hacía difícil al ave escapar de sus depredadores. Este ejemplo fue fundamental para proponer la existencia de la selección sexual: las pavas reales se sienten atraídas a ellas, y hay varias evidencias de por qué pueden sentirse atraídas a las colas. Generalmente, los caracteres sexualmente seleccionados son ya sea indicadores de buena salud o una buena dieta, o de la capacidad de sobrevivir a pesar de la gran carga que supone la cola.

Durante muchas entradas he hablado de cómo varios sucesos han dado forma a la teoría de la evolución, sin embargo he dedicado muy poco espacio a definir en cada entrada qué es evolución. Por ello, en esta entrada detallaré lo que hay que saber para entender qué se quiere decir con evolución.

Una definición concreta de evolución que podemos ir desglosando es que la evolución es la descendencia con modificación de un ancestro común que genera un cambio en la frecuencia genética dentro de una población a través del tiempo. La "descendencia con modificación" se refiere a que de una generación a la siguiente, la información genética sufrirá modificaciones debido a diversos procesos que ocurren dentro de los núcleos celulares y entre las poblaciones: las mutaciones, el flujo genético o la recombinación genética.

martes, 18 de agosto de 2015

El flautista de los amonites

El Flautista (1955). Foto de La Tête Kranclen.
Mi gusto por el arte y la naturaleza surgieron probablemente al mismo tiempo y fue gracias a los libros de texto de la SEP, los primeros libros con los que tuve contacto directo antes de girar mi atención hacia las enciclopedias del librero de mi casa. Uno de los frontispicios que más me gustaron fue el del Atlas de Geografía Universal que llevaba la obra Gravedad de la pintora surrealista española-mexicana Remedios Varo (1908-1963), y muchas de sus obras me han llamado la atención, pero la que ilustra esta entrada, titulada El flautista, la redescubrí recientemente en internet porque tristemente ya había olvidado que existía.

Si bien la persona que toca la flauta es la protagonista de la escena, destacan los fósiles retratados del lado izquierdo. El fondo corresponde a una escena otoñal donde una fuerza mística invisible, representada por pequeñas curvas blancas, levanta las piedras cortadas a modo y las coloca en una construcción, una torre de tres piezas que da entrada a unas escaleras. La torre está incompleta y queda claro que la intención del flautista es invocar tal fuerza para terminar el diseño de la misma.

Por lo que he leído sobre esta pintura, Remedios Varo contó a su hermano una vez en una carta que se trata del sonido de la flauta el que construye la torre octogonal, de la que una parte solo está dibujada porque está en la imaginación del flautista. La forma octogonal tiene que ver con la ley de las octavas, una creencia esotérica que se refiere a la organización del Universo.

viernes, 14 de agosto de 2015

Oda al último ictiosaurio

Fósil de ictiosaurio montado en el Hintze Hall, del Museo de Historia Natural de Londres. Omar R. Regalado 2015.
Joseph Victor von Scheffel (1826-1886) fue un poeta y novelista alemán cuya vida dio un giro inesperado en 1854. Scheffel se había graduado en 1847 como un doctor en derecho y tuvo una posición oficial en la ciudad de Säckingen de 1848 a 1852, periodo en el que escribió su primer poema (El trompetista de Säckingen). Tras un viaje a Italia, Scheffel regresó en 1853 a Säckingen con sus padres, con miras a continuar con su carrera como abogado, hasta que en 1854 comenzó a tener una enfermedad de la vista que le obligaría a retirarse de la carrera y prepararse para una vida de docencia y escritura. Scheffel se convertiría en un prolífico escritor.

domingo, 9 de agosto de 2015

¿Fósiles vivientes? (I)

Origen del término

Encephalartos altensteinii, en la Casa de las Palmas de los Jardines Kew. Familia Zamiaceae. Omar Rafael Regalado (2015).
En la Casa de las Palmas de los Jardines Kew, en Londres, Inglaterra, se encuentra una de las plantas más viejas del mundo y la primera en ser plantada en el jardín botánico en 1775. La cícada Encephalartos altensteinii fue traída a Inglaterra en uno de los viajes del explorador James Cook, por uno de los primeros cazadores de plantas de los Jardines Kew, Frances Masson, del Cabo Oriental, Sudáfrica. Fue una de las 500 plantas que fueron recolectadas durante la segunda expedición. Se clasifica dentro del grupo de las cícadas, que suelen ser consideradas como fósiles vivientes.

La expresión fósil viviente se ha hecho muy popular cuando se quiere describir a organismos que se piensa han vivido desde tiempos remotos y cuyos linajes continúan existiendo hasta nuestros días. El término ha pasado de ser usado a abusado, y muchas cosas erróneas se dan por entendido como ciertas. 

Antes de comenzar con una serie sobre fósiles vivientes (que tiene la longitud del número total de organismos que hayan sido atribuidos a ese concepto), es interesante comenzar con un fragmento publicado por el mismísimo Charles Darwin, quien utilizó el concepto de fósil viviente con la connotación que se le da en nuestros días.

El siguiente fragmento ha sido extraído de El Origen de las Especies:

[...] Todas las cuencas dulceacuícolas, consideradas juntas, conforman una pequeña área comparada con la que tienen tanto el mar como la tierra, y consecuentemente, la competencia entre la producción dulceacuícola habrá sido menos severa que en cualquiera otra parte; nuevas formas habrán sido más lentamente formadas, y las formas viejas más lentamente exterminadas. Y es en medios dulceacuícolas que encontramos siete géneros de peces ganoides, remanentes de lo que antes era un orden preponderante; y en otros medios dulceacuícolas encontramos algunas de las formas más anómalas conocidas en el mundo, como el Ornithorhynchus [ornitorrinco] y el Lepidosiren [pez pulmonado], los que, como los fósiles, conectan a ciertos órdenes ahora ampliamente separados en la escala natural. Estas formas anómalas pueden casi ser llamadas fósiles vivientes: han durado al día presente tras haber vivido en un área confinada y tras haber estado así expuestos a una competición menos severa [...]

Esta es la primera mención realizada del concepto de fósiles vivientes y se puede apreciar que se trata de una analogía mas que de una declaración de hechos. El concepto lo aplicó porque estas especies eran importantes para su teoría de la selección natural como mecanismo evolutivo: dado que la tesis era que las especies evolucionaban gracias a la selección natural, que sucedía para permitir que las especies se adaptaran a sus respectivos medios, la existencia de especies que no estaban sujetas a la competición por los recursos produciría que la selección natural no se presentara y que los cambios, por lo tanto, fueran más lentos y graduales (a una velocidad estándar de evolución). Así pues, su importancia era tan central en la teoría como los fósiles, pues confirmaban la relación entre dos grupos de organismos: 1) los ornitorrincos confirmaban una relación entre mamíferos y reptiles; 2) los peces pulmonados entre los peces y los tetrápodos terrestres.
Ruta del segundo viaje de James Cook. Jon Platek CC BY-SA 3.0.