martes, 22 de diciembre de 2015

2. Homología: los pantalones de los perros

"El clan de Piltdown", un óleo de quienes descubrieron al hombre de Piltdown, lo que se suponía sería el hallazgo del primer homínido inglés, pero que resultó ser un fraude. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: F. O. Barlow, G. Elliot Smith, Charles Dawson (el perpetrador del fraude), Arthur Smith Woodward, A. S. Underwood, Arthur Keith, W. P. Pycraft y Ray Lankester.
Una vez que hemos establecido que los fósiles son evidencias de seres vivos, es importante retroceder un poco de la idea de Nicolás Steno hacia cómo es que llegaron varias personas, antes y después de él, a la misma conclusión. La respuesta es sencilla: Steno vio en las lenguas de piedra a los fósiles de dientes de tiburón porque tenían la misma forma; lo mismo sucedía con los erizos y con las conchas de mar. Era posible identificar las mismas estructuras de los dientes de un tiburón en las glossopetrae como para concluir que se trataban de la misma cosa. La identificación de que una estructura en un organismo (o fósil) es la misma que en otro es lo que conocemos como homología.

El primer concepto propiamente formulado de homología lo realizó Ray Lankester (1847-1929), un naturalista inglés cuya formación académica sucedió después de la publicación de El Origen de las Especies. El término homología ya había sido definido por Sir Richard Owen como "el mismo órgano en diferentes animales", y aunque funcional y aplicable, no dejaba de ser vago, por lo que Lankester clarificó el concepto como "estructuras que proceden del mismo órgano ancestral común", implementando así de manera específica a la evolución como principio causal. Sir Lankaster fue uno de los primeros catedráticos de anatomía comparada evolutiva en University College  London  (UCL), luego lo fue en su natal Oxford y finalmente se convirtió en director general del Museo de Historia Natural de Londres.


Esta es la base fundacional de lo que hoy llamamos anatomía comparada, y lo que con el paso del tiempo llevaría a establecer que la explicación más sencilla sobre las semejanzas entre los seres vivos es que todos tenemos un ancestro común en un pasado muy remoto.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

1. Fósiles: ¿lenguas de piedra o dientes de tiburón?

50 ideas breves para entender de paleobiología y evolución

Lámina de la cabeza de un tiburón ilustrado por
Nicolás Steno, donde muestra las dos caras de 
uno de los dientes, muy semejantes a los

glossopetrae.
Prefacio. La siguiente serie la comencé a planear en octubre y será publicada de manera continua a partir de este diciembre. El objetivo de esta serie es explicar el origen de ideas clave de la paleobiología moderna y de la teoría moderna de la evolución, con la intención de que otros artículos en este blog tengan más sentido para un público más general. El modo en que escribiré esta serie es mediante la revisión histórica de los conceptos, más allá de una simple definición, pues es importante entender no solamente el modo en que fueron concebidos sino su contexto, para que los cambios de las ideas originales a las modernas cobren más sentido.

1. Los fósiles estuvieron vivos

Desde la Antigüedad los seres humanos se han encontrado con fósiles, rocas que tenían una semejanza incuestionable con elementos vivos en la naturaleza: conchas, hojas, huesos... Por ello, no es de sorprender que desde hace muchos siglos se haya considerado que los fósiles tenían un origen orgánico, si bien inexplicable.

Durante la Ilustración, la idea de que los fósiles eran evidencias de vida pasada fue postulada por primera vez por el polímata danés Nicolás Steno (1638-1686). Nicolás Steno estudió medicina, pero se abstuvo de practicarla debido a que consideraba inútiles la mayoría de los remedios, por lo que centró su atención en la anatomía y la fisiología a través de la disección. Steno llegó a Florencia con la ambición de dedicarse a sus nuevos estudios, pues en esta ciudad se había establecido la Academia del Cimento, una agrupación de científicos dedicados a la ciencia experimental protegidos por el Gran Duque de Toscana Fernando II de Médici.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Fósiles vivientes (II)

Caso II. El redescubrimiento del celacanto

Ejemplar de celacanto montado en el Museo de Historia Natural, Londres.
El siguiente caso se refiere a una combinación de dos posibles significados de taxón pancrónico: un linaje cuya morfología o fisiología ha cambiado muy poco a lo largo del tiempo geológico que ha existido, algo que se conoce como estasis morfológica; y un linaje del que no existe ninguna evidencia fósil entre el momento en que se considera extinto según el registro y su existencia en la actualidad (ausencia del registro fósil).

El primer ejemplar vivo de un celacanto fue descubierto el 22 de diciembre de 1938 en el puerto de East London, en Sudáfrica, capturado por unos pescadores a unos 60 metros de profundidad en la desembocadura del río Chalumna. El especimen medía 1.5 metros de largo y pesaba alrededor de 50 kilogramos. Esto inició una búsqueda por parte del ictiólogo de Rhodes University, James Leonard B. Smith (1897-1968) para averiguar en dónde más se encontraban posibles poblaciones de estos peces.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Dinosaurios flotantes

Brachiosaurus sumergidos en un lago. Ilustración de Zdenek Burian (1941).

Las montañas de la Formación Morrison en el estado de Colorado, Estados Unidos, se distinguen por las bandas de colores de las capas de sedimentos que las componen. Las alternaciones de sedimentos grisáceos, grises verduzcos y rojos encajan con el paisaje desértico que se extiende sobre los valles de la Formación. En la Meseta Colorado se encuentran unos sedimentos que sobresalen del resto, resultado de una combinación de limolitas (rocas que surgen de la petrificación de los lodos) y cenizas volcánicas, donde se han encontrado algunos de los restos fósiles de dinosaurios más impresionantes de América del Norte.

Este sitio es conocido como el Miembro Brushy Basin, y es ahí donde se encontraba la expedición del Field Museum de Historia Natural liderada por Elmer S. Riggs (1869-1963), de la ciudad de Chicago, en Estados Unidos. Riggs había enviado en 1899 cartas a varios colectores amateurs en la región rural Oriental de Estados Unidos con la intención de prospectar hallazgos de fósiles en las localidades. Uno de los colectores que respondió fue el dentista S. M. Bradury, de Grand Junction, quien reportaba que varios hallazgos de dinosaurios fósiles habían sido colectados en los alrededores desde 1885. En la expedición de 1900, el 4 de julio, el asistente de Riggs, H. W. Menke, encontró los hallazgos de un dinosaurio descomunal, que de acuerdo con los reportes publicados por Riggs en 1901 y 1903, eran los más grandes que se hubieran descubierto.

martes, 15 de septiembre de 2015

Las pechugas del dodo

El dodo de Savery. Pintura en óleo realizada por el pintor neerlandés Roelant Savery, pintor neerlandés de la Edad de Oro de la pintura neerlandesa. El estilo del cuadro corresponde con el de las cortes europeas de la época, definidos actualmente dentro del manierismo, y combinaba el estilo neerlandés con el flamenco.

Hace dos semanas visité la exhibición de "Imágenes de la naturaleza" del Museo de Historia Natural en Londres, compuesta de 110 imágenes que resumen 350 años de historia de la ciencia a través de pinturas al óleo, acuarelas, fotografías y micrografías electrónicas. En estos meses se pueden apreciar imágenes de los mapas realizados por William Smith, el primer geólogo en cartografiar la geología del Reino Unido, así como los fósiles que utilizó para llevar a cabo las descripciones.

Una de las obras exhibidas es la pintura de la portada de esta entrada, el dodo del pintor holandés Roelandt Savery (c. 1626), que fue utilizada como base para realizar las posteriores reconstrucciones de esta ave extinta que habitó la isla de Mauricio. El pintor neerlandés Roelandt Savery (1579-1639) fue uno de los pintores de dodos más prolíficos y fue contratado por el rey Rodolfo II para pintar los especímenes de la colección zoológica real. Desde 1605 hasta la muerte del rey en 1612, y en las subsecuentes comisiones por Europa central hasta 1626, Savery realizó al menos seis retratos de dodos, que bien parecen tratarse del mismo dodo blanco con alas amarillas que se encontraba en la colección real, de acuerdo con el inventario realizado por Daniel Fröschl (1563-1613), un pintor empleado por Rodolfo II en Praga responsable de la Colección Rudolfina. La imagen del dodo de Savery sería utilizada posteriormente por el naturalista inglés Richard Owen para realizar la primera descripción científica del ave de las Islas Mascareñas.

viernes, 21 de agosto de 2015

Un bosquejo de lo que es evolución

Bitácora evolutiva

Macho de pavo real cortejando a una hembra con un despliegue de plumas en abanico
en su cola. Dick Daniels.
Uno de los fenómenos que más intrigó a Charles Darwin fue la explicación del origen de las plumas caudales del pavo real. En una carta a Asa Gray el 3 de abril de 1860, Darwin escribió sobre la cola del pavo real macho lo siguiente:


"...recuerdo bien la vez cuando el pensamiento del ojo me causaba gelidez, pero logré superar este estado de la queja [que suponía el ojo a la hipótesis de la selección natural], y ahora pequeños particulares insignificantes de esta estructura me hacen sentir incómodo. ¡La vista de una pluma de la cola de un pavo real, cuando sea que la mire, me enferma!

Como Darwin apuntó, la cola no servía a ningún propósito y podía incluso suponer una desventaja para la supervivencia del animal pues la cola en excesivo tamaño hacía difícil al ave escapar de sus depredadores. Este ejemplo fue fundamental para proponer la existencia de la selección sexual: las pavas reales se sienten atraídas a ellas, y hay varias evidencias de por qué pueden sentirse atraídas a las colas. Generalmente, los caracteres sexualmente seleccionados son ya sea indicadores de buena salud o una buena dieta, o de la capacidad de sobrevivir a pesar de la gran carga que supone la cola.

Durante muchas entradas he hablado de cómo varios sucesos han dado forma a la teoría de la evolución, sin embargo he dedicado muy poco espacio a definir en cada entrada qué es evolución. Por ello, en esta entrada detallaré lo que hay que saber para entender qué se quiere decir con evolución.

Una definición concreta de evolución que podemos ir desglosando es que la evolución es la descendencia con modificación de un ancestro común que genera un cambio en la frecuencia genética dentro de una población a través del tiempo. La "descendencia con modificación" se refiere a que de una generación a la siguiente, la información genética sufrirá modificaciones debido a diversos procesos que ocurren dentro de los núcleos celulares y entre las poblaciones: las mutaciones, el flujo genético o la recombinación genética.

martes, 18 de agosto de 2015

El flautista de los amonites

El Flautista (1955). Foto de La Tête Kranclen.
Mi gusto por el arte y la naturaleza surgieron probablemente al mismo tiempo y fue gracias a los libros de texto de la SEP, los primeros libros con los que tuve contacto directo antes de girar mi atención hacia las enciclopedias del librero de mi casa. Uno de los frontispicios que más me gustaron fue el del Atlas de Geografía Universal que llevaba la obra Gravedad de la pintora surrealista española-mexicana Remedios Varo (1908-1963), y muchas de sus obras me han llamado la atención, pero la que ilustra esta entrada, titulada El flautista, la redescubrí recientemente en internet porque tristemente ya había olvidado que existía.

Si bien la persona que toca la flauta es la protagonista de la escena, destacan los fósiles retratados del lado izquierdo. El fondo corresponde a una escena otoñal donde una fuerza mística invisible, representada por pequeñas curvas blancas, levanta las piedras cortadas a modo y las coloca en una construcción, una torre de tres piezas que da entrada a unas escaleras. La torre está incompleta y queda claro que la intención del flautista es invocar tal fuerza para terminar el diseño de la misma.

Por lo que he leído sobre esta pintura, Remedios Varo contó a su hermano una vez en una carta que se trata del sonido de la flauta el que construye la torre octogonal, de la que una parte solo está dibujada porque está en la imaginación del flautista. La forma octogonal tiene que ver con la ley de las octavas, una creencia esotérica que se refiere a la organización del Universo.

viernes, 14 de agosto de 2015

Oda al último ictiosaurio

Fósil de ictiosaurio montado en el Hintze Hall, del Museo de Historia Natural de Londres. Omar R. Regalado 2015.
Joseph Victor von Scheffel (1826-1886) fue un poeta y novelista alemán cuya vida dio un giro inesperado en 1854. Scheffel se había graduado en 1847 como un doctor en derecho y tuvo una posición oficial en la ciudad de Säckingen de 1848 a 1852, periodo en el que escribió su primer poema (El trompetista de Säckingen). Tras un viaje a Italia, Scheffel regresó en 1853 a Säckingen con sus padres, con miras a continuar con su carrera como abogado, hasta que en 1854 comenzó a tener una enfermedad de la vista que le obligaría a retirarse de la carrera y prepararse para una vida de docencia y escritura. Scheffel se convertiría en un prolífico escritor.

domingo, 9 de agosto de 2015

¿Fósiles vivientes? (I)

Origen del término

Encephalartos altensteinii, en la Casa de las Palmas de los Jardines Kew. Familia Zamiaceae. Omar Rafael Regalado (2015).
En la Casa de las Palmas de los Jardines Kew, en Londres, Inglaterra, se encuentra una de las plantas más viejas del mundo y la primera en ser plantada en el jardín botánico en 1775. La cícada Encephalartos altensteinii fue traída a Inglaterra en uno de los viajes del explorador James Cook, por uno de los primeros cazadores de plantas de los Jardines Kew, Frances Masson, del Cabo Oriental, Sudáfrica. Fue una de las 500 plantas que fueron recolectadas durante la segunda expedición. Se clasifica dentro del grupo de las cícadas, que suelen ser consideradas como fósiles vivientes.

La expresión fósil viviente se ha hecho muy popular cuando se quiere describir a organismos que se piensa han vivido desde tiempos remotos y cuyos linajes continúan existiendo hasta nuestros días. El término ha pasado de ser usado a abusado, y muchas cosas erróneas se dan por entendido como ciertas. 

Antes de comenzar con una serie sobre fósiles vivientes (que tiene la longitud del número total de organismos que hayan sido atribuidos a ese concepto), es interesante comenzar con un fragmento publicado por el mismísimo Charles Darwin, quien utilizó el concepto de fósil viviente con la connotación que se le da en nuestros días.

El siguiente fragmento ha sido extraído de El Origen de las Especies:

[...] Todas las cuencas dulceacuícolas, consideradas juntas, conforman una pequeña área comparada con la que tienen tanto el mar como la tierra, y consecuentemente, la competencia entre la producción dulceacuícola habrá sido menos severa que en cualquiera otra parte; nuevas formas habrán sido más lentamente formadas, y las formas viejas más lentamente exterminadas. Y es en medios dulceacuícolas que encontramos siete géneros de peces ganoides, remanentes de lo que antes era un orden preponderante; y en otros medios dulceacuícolas encontramos algunas de las formas más anómalas conocidas en el mundo, como el Ornithorhynchus [ornitorrinco] y el Lepidosiren [pez pulmonado], los que, como los fósiles, conectan a ciertos órdenes ahora ampliamente separados en la escala natural. Estas formas anómalas pueden casi ser llamadas fósiles vivientes: han durado al día presente tras haber vivido en un área confinada y tras haber estado así expuestos a una competición menos severa [...]

Esta es la primera mención realizada del concepto de fósiles vivientes y se puede apreciar que se trata de una analogía mas que de una declaración de hechos. El concepto lo aplicó porque estas especies eran importantes para su teoría de la selección natural como mecanismo evolutivo: dado que la tesis era que las especies evolucionaban gracias a la selección natural, que sucedía para permitir que las especies se adaptaran a sus respectivos medios, la existencia de especies que no estaban sujetas a la competición por los recursos produciría que la selección natural no se presentara y que los cambios, por lo tanto, fueran más lentos y graduales (a una velocidad estándar de evolución). Así pues, su importancia era tan central en la teoría como los fósiles, pues confirmaban la relación entre dos grupos de organismos: 1) los ornitorrincos confirmaban una relación entre mamíferos y reptiles; 2) los peces pulmonados entre los peces y los tetrápodos terrestres.
Ruta del segundo viaje de James Cook. Jon Platek CC BY-SA 3.0.


miércoles, 17 de junio de 2015

El Palimpsesto de Arquímedes y el registro fósil

Una página del Palimpsesto de Arquímedes, que
muestra los dos textos: los salmos en griego que
corren de arriba para abajo y un trabajo de Arquíme-
des que se lee de izquierda a derecha.

En el siglo X floreció el estudio de Arquímedes gracias a los trabajos Leo el Geómetra (790-c. 869), ingeniero, matemático y filósofo primo del Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Es por eso que las copias del trabajo de Arquímedes se debieron encomendar a varios escribas y fue así que se produjo el texto original. La copia contenía varios textos de Arquímedes que posteriormente se consideraron perdidos. En algún momento tras la Cuarta Cruzada, en 1204, el manuscrito fue llevado de Constantinopla a Jerusalén, donde en 1229 fue separado, raspado y lavado para reutilizar las hojas de pergamino para escribir un texto litúrgico, donde cada hoja se convirtió en dos y produjo así un material de 177 hojas.

Un palimpsesto es un documento que contuvo un texto original que fue posteriormente borrado para permitir la escritura de uno nuevo. Esto economizaba el consumo de materiales, como el pergamino. Uno de los palimpsestos más conocidos es el Palimpsesto de Arquímedes, un panfleto sobre el que se escribieron salmos y oraciones en un convento tras haber borrado varias obras del filósofo griego Arquímedes de Siracusa (287 - 212 a.C.). El texto no era un original realizado por Arquímedes, sino una copia realizada en el siglo X por un escriba anónimo en Constantinopla, actual Estambul, en el Imperio Bizantino.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Vida atada a los arrecifes (IV)

Bitácora ecológica

Passo Gardena, Italia. Montañas de dolomitas en los Tiroles del sur, al norte de Italia,
por Hejkal (2005) CC-BY-2.5
A mi particularmente me ha resultado asombroso cómo logramos aprender tanto de los arrecifes al entender las montañas. En primera instancia, todas las montañas parecen iguales, pero cada una es una estructura diferente de otra, que ha sido producida por diferentes fuerzas y que se compone de diferentes materiales. Pero más allá de esa unicidad, cada montaña cuenta una historia. Por ejemplo, en Italia encontramos muchas montañas conformadas de una roca conocida como dolomita. El nombre de esta roca se dio en honor del naturalista francés Deódat Dolomieu (1750-1801); cuando el geólogo italiano Giovanni Arduino (1713-1795) describió un nuevo tipo de roca caliza con un alto contenido en magnesio, el geólogo no reparó en darle mayor relevancia. Sin embargo, Deódat le daría nombre y en 1792 la palabra dolomita para la nueva roca se empezó a extender en el léxico geológico.

Sin embargo, el origen de la dolomita y de las montañas formadas por dolomita tan comunes en el norte de Italia continuaban siendo un misterio. En 1860, el geólogo alemán Baron Ferdinand F. von Richthofen (1833-1905) postuló, tras cartografiar toda la Dolomita Schelrn y estudiarla, que lo que se veía hoy como una montaña había sido en el pasado un gigantesco arrecife de coral.

jueves, 7 de mayo de 2015

Vida atada a los arrecifes (III)

Bitácora ecológica

Primer dibujo de Lophelia pertusa, realizado por J. E. Gunnerus.
Hagamos una generalización sobre los arrecifes modernos. Los actuales arrecifes son de tipo coralino, construidos sobre los esqueletos calcáreos de algas rojas calcáreas, principalmente del género Halimeda. Se limitan a los mares tropicales dentro de los rangos de temperatura oscilantes entre los 26-27ºC, y pocos arrecifes crecen en temperaturas debajo de los 18ºC. Latitudinalmente se les encuentra entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio (Achituv y Dubinsky, 1990). Esta descripción bien parecería explicar la distribución de los arrecifes de coral en el mundo. Sin embargo, un clérigo noruego del siglo XVIII, el naturalista Johan Ernst Gunnerus (1718-1773) tendría en sus manos una prueba para demostrar que tal descripción es imprecisa. En su obra Sobre los Arrecifes Noruegos publicada en 1768, describe ejemplares como el que nos acompaña de portada, Lophelia pertusa, un coral de las aguas frías y oscuras del Mar de Noruega.
Polyps (PSF).png
Diagrama de pólipos de un coral.

Incluso si quisiéramos acotar aún más la descripción, apuntando que los arrecifes modernos viven en permanente simbiosis con zooxantelas, encontraríamos en Lophelia pertusa un para que esa descripción se siga restringiendo a los corales tropicales. A pesar de que podría pensarse que estos arrecifes de aguas frías y sin organismos fotosintéticos simbiontes son raros, Lophelia pertusa se encuentra formando arrecifes en todos los océanos, el más grande, con 35 kilómetros de longitud conocido como Arrecife Røst, frente a las costas de Lofoten, Noruega, a una profundidad tal que le permitió pasar desapercibido por los humanos hasta que lo encontramos en el año 2002 ¿Qué sostiene a los arrecifes coralinos en aguas profundas?

miércoles, 6 de mayo de 2015

Vida atada a los arrecifes (II)

Bitácora ecológica

Entrada principal del Museo Nacional de Historia Natural de Londres.

Los recuerdos de un arrecife fósil se encuentran en Londres. No son parte de un yacimiento en medio de la ciudad sino de uno de los edificios más icónicos de la misma: el Museo Nacional de Historia Natural. La entrada que se encuentra sobre la calle de Exhibition Road está construida con caliza procedente de la cantera de Ashburton al sur del condado de Devon, en Inglaterra. La caliza se compone de los vestigios de un antiguo arrecife de corales ramificados y esponjas estromatopóridas que data de hace 350 millones de años (periodo Devónico). El tamaño del grano de la roca es demasiado fino, lo que indica que la energía del mar que azotaba el arrecife era muy baja, por lo que constituye un ejemplo muy bien preservado de lo que se conoce como plataforma arrecifal (o backreef en inglés).


Muchas edificaciones en Inglaterra están construidas con bloques de mármol procedentes de la cantera Ashburton. En Londres, el mismo arrecife forma parte de la Catedral St. Paul, en el otro extremo de la ciudad.

Vida atada a los arrecifes (I)

Bitácora ecológica

Diversas especies de corales en el arrecife de la Gran Barrera de Coral, cerca de Queensland, Australia.
Toby Hudson (2010) CC BY-SA 3.0
Siempre que pensamos en un arrecife se crea en nuestra mente la imagen de uno de los lugares con mayor diversidad acumulada en este planeta. Recordamos alguna fotografía de un lugar con enormes extensiones de estructuras coralinas entre las que conviven y se alimentan una gran variedad de organismos: algún pulpo viviendo en alguna cavidad calcárea formada por el tiempo en el arrecife, peces de todos los tamaños, formas y colores nadando entre los cuerpos coralinos, o bien, cazando pequeños crustáceos que raspan el fondo marino en busca de comida, equinodermos de todo tipo desplazándose entre las irregularidades de la topografía arrecifal y una gran gama de tipos de animales que conviven en el arrecife.

Sin duda, los arrecifes son los ambientes marinos con la mayor diversidad de vida animal en nuestro planeta (Stanley, 2001). Por sí mismos son estructuras de origen animal (zoogénico), producto del desarrollo de la capacidad de depositar sales de carbonatos en matrices extracelulares hasta la conformación, con el tiempo, de grandes cuerpos de biomasa que se extienden en las aguas someras cálidas del planeta. En esta revisión bibliográfica se aborda a los arrecifes desde dos perspectivas: una perspectiva paleobiológica y otra ecológica.

domingo, 26 de abril de 2015

Micropaleontología: una historia rescatada del fuego

N. B. La siguiente entrada sufrirá modificaciones posteriores conforme encuentre más información.



Las fundaciones en las que majestuosamente se edifica y se soporta la ciencia geológica moderna son hasta cierto sentido poco seguras, aunque fácilmente serán hechas seguras.
Un descubrimiento, y uno, también, de una naturaleza muy simple, ha sido realizado recientemente, lo que inevitablemente trae una revolución en nuestras ideas en lo que concierne a la naturaleza y el origen de buena parte de la corteza planetaria, y modificará incluso nuestras concepciones de la revolución cósmica. El descubrimiento referido es sobre el origen orgánico de las rocas y meteoritos.
Randolph Kirkpatrick (1912) "The Nummulosphere: An 
Account on the Organic Origin of so-called Igneous Rocks 
and of Abyssal Red Clays"

Así comenzaba la introducción a una de las hipótesis más ingeniosas sobre el origen de las rocas: todas se formaban por la acumulación de numulites. En una entrada pasada se hablaba sobre los numulites, fósiles de unas criaturas unicelulares que se encuentran formando grandes depósitos en canteras de todo el mundo. Los foraminíferos cautivaron y ocuparon las mentes de varios paleontólogos durante los siglos XIX y XX, y ahora en el siglo XXI tienen un papel central en el estudio de paleoambientes y edades. Si bien Herodoto fue el primero en dar cuenta de los numulites, la primera persona en estudiarlos y reconocer su importancia fue alguien completamente ajeno a la paleontología y a la geología modernas.


martes, 21 de abril de 2015

La Guerra de los Huesos: Orígenes

Diagrama de Brontosaurus excelsus, realizado por Othniel Marsh en 1896. La cabeza pertenece a una especie de Camarasaurus.

Los dinosaurios sin duda comenzaron a impactar a la comunidad científica, pero no así a la cultura popular. En 1881 Owen había ayudado a crear el Museo de Historia Natural de Londres y complementaba así la exposición de estos animales al público. Los trabajos publicados llegaron al otro lado del Atlántico desde que Owen acuñara la palabra "dinosaurio" en 1842, hacia Estados Unidos, en donde surgió la famosa Guerra de los Huesos. 

Dos paleontólogos declararon una abierta rivalidad y competencia mutua por descubrir y describir el mayor número de dinosaurios cada uno. Edward Drinker Cope (de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia) y Othniel Charles Marsh (del Museo de Historia Natural de Yale) utilizaron tanto su tiempo libre como sus casi ilimitados recursos para, entre 1877 y 1892, descubrir y describir 142 especies de dinosaurios entre los dos. Sus expediciones los llevaron a descubrir los yacimientos de fósiles más importantes de Estados Unidos en los estados de Colorado, Nebraska y Wyoming; la famosa guerra no fue solamente una competición de descubrimientos, sino de críticas y ataques con la intención de desgraciar la vida del otro. Durante el verano se dedicaban a excavar restos y durante el invierno estudiaban y publicaban sus resultados; si bien ambos tenían fósiles para estudiar una vida, su apetito los llevaba por más, lo que hacía que ambos cometieran errores que el otro era más que feliz en anotar. Por esa razón, actualmente solo 32 especies de las 142 que nombraron se consideran especies válidas.

Ambos terminaron arruinados al final de sus vidas tras su lucha de egos interminable, que vio su final hasta la muerte de Cope en 1897. Los últimos años de Cope fueron de una debilitación crónica por enfermedades y se vio obligado a vender parte de su colección de fósiles para subsistir. Marsh debió pedir a Yale un salario para poder sostenerse e hipotecar su residencia. Parte de su legado, además de sus importantes descubrimientos, fue el contagiar al público con la fascinación por los dinosaurios.


viernes, 17 de abril de 2015

Primeros capítulos de la Paleobiología de dinosaurios (III)

Hylaesaurus armatus


Litografía de Hylaesaurus por Benjamin Waterhouse Hawkings (1807-1889) de Johnsons Natural History (1871) Estados Unidos.
Una explosión con dinamita cimbró los árboles de la región. La cantera que se encontraba cerca del Bosque Tilgate era fuente de una roca de caliza de buena calidad que se vendía a los constructores ingleses de Sussex Oriental. Entre los escombros de la explosión, una roca contiene un grupo de huesos similares a otros que ya con anterioridad habían salido. El médico Gideon Mantell no tardó en llegar al sitio para ver el nuevo hallazgo, que había sido adquirido por un coleccionista local, y se dio cuenta de que las alrededor de 50 piezas podían articularse en un único esqueleto.

Corría julio del año 1832. Mantell estaba fascinado con este nuevo hallazgo, pues los saurios identificados previamente, Megalosaurus e Iguanodon se habían descrito a partir de hallazgos de piezas únicas y aisladas. Dado que los fósiles provenían del Bosque Tilgate, consideró la posibilidad de que fueran restos de Iguanodon y asignó su adquisición a ese género.

sábado, 14 de marzo de 2015

Los cuernos de Amón y las serpentonitas

Bajorrelieve en el Templo funerario de Seti I (Abidos) que muestra, a la izquierda, al dios Jnum, representado con la cabeza de un carnero, dios creador y de la noche, en el centro el faraón Seti I, y a la derecha, el dios Amun.

Entre los años 77-79 d.C. apareció Historia Natural, un compendio de estudios naturales publicado por Plinio El Viejo. Es probablemente el mayor trabajo científico que se produjo en el Imperio Romano, una civilización que no es particularmente conocida por sus aportaciones científicas.

Naturalishistoria.jpg
Portada de la obra Naturalis Historia de Plinio
El Viejo, impresa en 1669.
La obra abarcó todo el conocimiento de la Antigüedad, que compiló en 37 libros, y abarcó muy diversas áreas: astronomía, matemáticas, etnografía, geografía, fisiología, botánica, zoología, antropología, agricultura, farmacología, minería, mineralogía, escultura y joyería. La obra seriviría, posteriormente, como un modelo de las posteriores enciclopedias, pues fue la primera en utilizar referencias a los autores originales, contener un índice y profundizar demasiado en los temas. La obra fue la última publicada por Plinio, pero nunca dio una revisión final de su obra pues murió en el año 79 durante la erupción del Vesubio que arrasó con las ciudades de Pompeya y Herculano. En el libro 37, dedicado a la minería, mineralogía, joyería y escultura, Plinio El Viejo describió unas curiosas formaciones de roca caracterizadas por su diseño en espiral que se asemejaba demasiado a los cuernos de un carnero. Al describir estas rocas, primera descripción científica de las mismas, Plinio notó que eran semejantes también a las estructuras que sobresalían de la cabeza del dios egipcio Amun (en latín Ammon) en las representaciones jeroglíficas. Así fue como el primer nombre de estos fósiles fue ammonis cornua, "los cuernos de Amun", a ejemplares colectados cerca de la ciudad de Pompeya en el año 79.

Pompeii&Vesuvius.JPG
Ciudad de Pompeya con el Monte Vesubio de fondo, por Qfl247, bajo Licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

viernes, 20 de febrero de 2015

Primeros capítulos de la Paleobiología de dinosaurios (II)

Iguanodon bernissatensis

(Leer la parte I aquí)
Página 187 del libro El Mundo Perdido, que ilustra unos
 iguanodontes comiendo de unas palmas en las llanuras de
 América del Sur.


–[Lord John...] A nosotros mismos esto nos parecerá algo soñado, dentro de un mes o dos ¿Qué dijo usted que eran?
–Iguanodontes –dijo Summerlee–. Puede usted encontrar sus huellas por todas las arenas de Hastings, en Kent y en Sussex. Pululaban en el sur de Inglaterra cuando allí abundaban las sabrosas sustancias vegetales que les permitían alimentarse. Cuando las condiciones cambiaron, las bestias no pudieron sobrevivir. Al parecer, aquí no han cambiado esas condiciones y estas bestias siguen viviendo.
–Si alguna vez logramos salir vivos de aquí, me gustaría llevar conmigo una cabeza –dijo Lord John–¡Por Dios! ¡Si vieran esto algunos de los muchachos de Somalilandia y Uganda se pondrían verdes! No sé lo que ustedes piensan, camaradas, pero yo me huelo algo extraño, como si estuviéramos todo el tiempo sobre una capa de hielo a punto de quebrarse. 
[Narra Malone...] Yo tenía la misma sensación de misterio y peligro, que parecía rodearnos por todas partes. Entre las tinieblas de la arboleda se cernía una constante amenaza, y cuando mirábamos su sombrío follaje, vagos terrores se insinuaban en nuestros corazones. Es cierto que aquellos monstruosos seres que habíamos visto eran bestias inofensivas y torpes, que no parecían capaces de causar daño a nadie, pero en este mundo de maravillas podrían hallarse otros supervivientes ¿Cuántos horrores activos y feroces podrían hallarse listos para abalanzarse sobre nosotros, desde sus cubiles en las rocas o entre la maleza? Poco sé de la vida prehistórica, pero tengo un claro recuerdo de un libro que había leído, y que hablaba de seres que vivían cazando leones y tigres lo mismo que un gato mata ratones ¿Qué pasaría si hubiese animales semejantes en los bosques de la tierra de Maple White? [...]

Fragmento del Capítulo 10. Han ocurrido las cosas más extraordinarias, de El Mundo Perdido, Arthur Conan Doyle, 1912.


Era una mañana soleada del año 1822 en el condado de Sussex Oriental. Gideon Mantell se encontraba en la casa de uno de sus pacientes en el pueblo de Cuckfield. Su esposa, Mary Ann, decidió dar un paseo por el pueblo mientras su esposo se desocupaba; en su andar, Mary Ann se topó con un montón de rocas despezadas que se utilizarían para reparar un camino dañado. La curiosidad le llevó a poner su atención en una roca con una forma peculiar,... al observarla con más cuidado descubrió que se trataba de un fósil. Lo recogió y se lo llevó a su marido.

sábado, 14 de febrero de 2015

Paleontología heráldica

Heraldic Banners of the Knights of the Garter mid-16th Century
Escudos heráldicos de la Orden de la Jarratera, máxima del sistema de honores de Gran Bretaña, con una bestia respectiva. Es parte de la Orden de Caballeros más antigua del Reino Unido, fundada en 1348 por el rey Eduardo III
La heráldica es la ciencia que se dedica a estudiar los escudos de armas de los linajes, asociaciones, instituciones, ciudades o estados. Estos escudos de armas suelen simbolizar un aspecto histórico o sobresaliente de quien lo elige y permite darle un símbolo de identidad.

Para muchas ciudades y municipios alrededor del mundo, el descubrimiento de ciertos fósiles en la región les dio una distinción e identidad tal que se tradujo en escudos de armas que les representaban. Aprovechando que en internet se presta la mejor excusa para realizar listados, a continuación un primer listado de algunas ciudades y municipios que contienen fósiles y la historia detrás de ellos.

lunes, 9 de febrero de 2015

Las brujas de Salem y los saurópodos embrujados


Esclerocio de Claviceps purpurea, un ascomicete
colgando de la espiga de un centeno.
De Dominic Jacquin.
El cuadro de arriba se conoce como La Examinación de la Bruja, del pintor estadunidense Thomas H. Matteson (1813-1884) en el que se retrata una corte estadunidense en torno a una joven a la que se le acusa de brujería. En el suelo se encuentra un joven que parece haber sido víctima de un encantamiento lanzado a él por la bruja enjuiciada. La escena pintada en 1853 se inspiró en los juicios de Salem, uno de los episodios más cruentos de la historia estadunidense. Durante la época colonial, entre febrero de 1692 y mayo de 1693, se enjuició y condenó a muerte a veinte personas por el cargo de brujería, algo que en aquella época implicaba por consecuencia un trato cercano con el mismo Diablo.

Actualmente, existen historiadores que buscan encontrar una explicación a los supuestos encantamientos de la región durante ese año. Una de las hipótesis más populares para explicar los síntomas de las personas que se decían afectadas es que fueron víctimas de envenenamiento por ergot o cornezuelo, una especie de hongo conocida como Claviceps purpurea que parásita las plantas de centeno. La aflicción se conoce como ergotismo. De acuerdo con los registros históricos del juicio, parte de lo síntomas eran las convulsiones y las alucinaciones; es más, una de las evidencias contra las acusadas eran las personas que los afectados alucinaban durante su trance (Linnda Caporael, 1976).

viernes, 6 de febrero de 2015

El camino del Homo sapiens o La Marcha del Progreso



La imagen de portada es tan conocida que probablemente haya visto cientos o miles de réplicas, pero nunca a la versión original. Se le conoce como La Marcha del Progreso y se usó para ilustrar la evolución del linaje homínido. Sin embargo, a pesar de que la imagen era un excelente resumen de la evolución de este linaje, el panel superior que muestra una línea del tiempo cayó en el olvido y la memoria colectiva preservó solamente la escena inferior: una marcha de cómo un simio se convierte en un ser humano moderno. Esta imagen crearía la falsa noción de que los científicos pensaban que el ser humano era producto de una transformación gradual desde los simios ¿Qué sucedió? ¿Fue una mala representación de la evolución de un mal libro de ciencia? ¿O fue la gente que no entendió? ¿Fue una combinación de ambos?

Paleontología en el Metro de la Ciudad de México

Cazadores del Pleistoceno atacando a un mamut de Columbia.
Maqueta del Museo Nacional de Antropología.

El Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México ha logrado gestionarse como un gran museo público subterráneo cuya entrada cuesta lo mismo que el boleto de viaje, $5.00 (pesos mexicanos, = 0.34 dólares estadunidenses, =0.06 euros). Es un museo que resume la historia natural de la Cuenca de México, desde las faunas del Pleistoceno que habitaron en la zona lacustre, pasando por las civilizaciones asentadas en la región, la conquista por los españoles y su asentamiento colonial y el desarrollo del México moderno. El metro, como es conocido comúnmente, también expone una gran cantidad de murales y está decorado por múltiples esculturas, distribuidas en sus ahora 195 estaciones.


Gracias a la construcción del Metro pudieron desenterrarse muchos yacimientos arqueológicos de las civilizaciones previamente asentadas en el país, así como un registro fósil de la fauna pleistocénica que habitó la Cuenca de México. El proyecto inició a construirse en el año 1967 como respuesta al gran número de habitantes de la Ciudad de México, que para ese año era de 5 millones quienes sobrecargaban las 7,200 unidades de transporte público.



Metro de la cd de México, Oceanía - Rio Consulado
Metro de la Ciudad de México, tramo Oceanía-Consulado

miércoles, 4 de febrero de 2015

La isla de los dinosaurios enanos

Telmatosaurus.jpg
Cráneo de Telmatosaurus transilvanicus dibujado por Franz Nopcsa en 1935 en su obra Dinosaurierreste aus Siebenbürgen. Licensed for Public Domain.
El año pasado, o hace dos meses, hablé de los objetos y campos de estudio de la paleontología y de la paleobiología. En aquella ocasión referí a esas definiciones para hablar sobre la primera reconstrucción paleoecológica realizada de manera gráfica, la acuarela en vista tipo acuario de En el Antiguo Dorset. Sin embargo, ése no fue el primer trabajo paleobiológico realizado. Esa historia tendría lugar en Europa Oriental, en lo que antes se conocía como el Imperio Austro-húngaro.

Franz Nopcsa (1877-1930) fue el primer paleobiólogo de la historia, pues trató de entender la fisiología y ecología de los dinosaurios sin haber tenido la fortuna de haberlos observado vivos. Para comprender lo revolucionario de sus ideas, es importante tener en cuenta el contexto del consenso científico en su época, resumido en cuatro fechas claves:
  • 1796. La paleontología, entendida como el estudio de los fósiles considerados como evidencias de una vida del pasado, tuvo sus inicios en la escuela pitagórica de la Antigua Grecia. Si bien, el origen orgánico de los fósiles es una idea bastante antigua, se consolidó de manera científica tras el trabajo del naturalista francés Georges Cuvier (1769-1832), quien estableció que los fósiles no representaban solamente vestigios de vida del pasado, sino que los fósiles que carecían de un semejante en nuestros tiempos pertenecían a grupos de animales y plantas que se habían extinto. Esta fue la primera explicación sobre la naturaleza de los fósiles; la obra titulada Memoire sur les especes d'Elephants tant vivantes que fossiles (Memoria sobre las especies de elefantes tanto vivientes como fósiles) fue publicada en 1796.
  • 1842. El grupo Dinosauria fue creado en 1842 por el biólogo, anatomista comparativo y paleontólogo británico Sir Richard Owen (1804-1892), como una tribu o suborden dentro del orden de los Saurios (lagartos y lagartijas) en la clase de los Reptiles. Este grupo justificaba su creación al considerarse el primer gran grupo de organismos completamente extintos.
  • 1859. La selección natural como mecanismo detrás de los cambios de los seres vivos con el paso de las generaciones (o evolución, una idea que ya empezaba a flotar en las mentes de los naturalistas del siglo XIX) fue finalmente publicada en el año 1859 por Charles Darwin (1809-1882) en su obra El Origen de las especies, idea concebida gracias al viaje de circunnavegación que realizó Darwin en su juventud.
  • 1863. En el año 1863, Richard Owen describía el primer ejemplar descubierto de Archaeopteryx litographica, los restos fósiles de una "ave" encontrada en una cantera de Alemania; era indudable que poseía elementos tanto de las aves como de los reptiles, indicando que las aves habían evolucionado a partir de ancestros reptiles. Charles Darwin añadiría el descubrimiento en una edición posterior de su obra y este hallazgo sería utilizado como una prueba irrefutable de la existencia de la evolución.

sábado, 17 de enero de 2015

Close-up a la Gran Pirámide de Guiza

Gran Pirámide de Giza y Esfinge. por Grade1 2013

Los bloques con los que está construida la Gran Pirámide de Guiza suman un total de 2 millones 300 mil. Fue construida alrededor del año 2570 a.C. en los tiempos del faraón Khufu (Keops) de la dinastía IV. Si bien, actualmente se ven los bloques a la vista del espectador, hasta el siglo XV estuvo recubierta por una capa de caliza blanca pulida, hasta que un terremoto tiró parte de la cobertura y el resto fue utilizado por los otomanos para construir varios de los edificios de la cercana ciudad de El Cairo.

Dado que esa cobertura de caliza no se aprecia en la Gran Pirámide, se puede observar la caliza numulítica con la que se hicieron los bloques de 2.5 toneladas de peso cada uno. Herodoto describió desde el 430 a.C. la naturaleza peculiar de la caliza numulítica, llamada así porque se conformaba de muchas piezas de forma y tamaño semejantes a las monedas, por lo que las que llamó nummuli, "monedas" en latín. Herodoto pensó que se trataba de las lentejas que comían los constructores originales que se les habían caído y petrificado dentro de los bloques. Aunque fascinante su historia, la caliza numulítica tiene una historia mucho más interesante.

domingo, 11 de enero de 2015

Lo que dirán tus huesos (I)

Vista de un cráneo, Leonardo da Vinci (c. 1498)
Al público le interesan las ciencias forenses; desde Bones hasta CSI (Criminal Scene Investigation), dan a entender que muchas cosas pueden ser deducidas a partir de la evidencia que se encuentra en una escena del crimen: el último lugar en que estuvo, el lugar donde murió, su dieta, sus enfermedades, etcétera. Muchas cosas dejan huella en nosotros.

También la muerte deja su huella en nosotros y es posible saber muchas cosas del proceso de descomposición de un cadáver. A todos los procesos que ocurren después de la muerte de un organismo se les conoce como diagénsis. El proceso de diagénesis se aplica propiamente a las rocas sedimentarias y su formación, referidos a todos los cambios químicos, físicos y biológicos que experimenta un sedimento justo después de su depósito. En términos geológicos, en el momento en que un cadáver cae en el suelo, se convierte en un sedimento más y se verá afectado por los mismos factores ambientales que los sedimentos que lo rodean. Así pues, el término diagénesis se refiere a todo lo que sucedió al cadáver en su proceso de enterramiento. 


Muchas cosas pueden determinarse si se estudian los cambios que sufre el hueso una vez que es enterrado por millones de años. Por ejemplo, la composición química del hueso puede darnos información sobre nuestra edad, nuestras principales actividades, nuestras enfermedades o nuestra dieta.

martes, 6 de enero de 2015

Jabberwocky, expediciones polacas y dinosaurios mongoles

En Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll se encuentra un poema titulado "Jabberwocky", en el que se mencionan varias criaturas fantásticas. El poema dice así, según la traducción de Jorge A. Sánchez de 1996, donde el Jabberwocky es nombrado como Fablistanón.
Asurraba. los viscovivos toves
tadralando en las vaparas ruetaban;
misébiles estaban los borgoves,
mientras los verdos momios bratchilbaban.
¡Cuidado hijo con el Fablistanón,
con sus dientes y garras muerde, apresa!
Cuidado con el pájaro Sonsón,
y rehúye al frumioso Magnapresa!
Blandiendo su montante vorpalino
al monstruo largo tiempo persiguió...
Bajo el árbol Tumtum luego se vino
y un rato cavilando se quedó.
Y estando en su aviesal cavilación,
llegó el Fablistanón, ojo flagrante,
tufando por el bosque fosfuscón
y se acercó veloz y burbujante.
¡Un, dos! De parte a parte le atraviesa
varias veces el vorpalino acero;
y muerto el monstruo izando la cabeza
regresó galofando muy ligero.
¿De verdad al Fablistanon has muerto?
¡Ven que te abrace, niño radioroso!
¡Hurra, hurra! ¡Qué día ristolerto, risoto, carcajante y jubiloso!
En inglés, el nombre del borgoves es borogoves, y la paleontóloga polaca Halszka Osmólska lo utilizó como base en 1987 para nombrar a un dinosaurio trodóontido, Borogovia. Detrás de la historia de este hallazgo, hay mucha historia más.


lunes, 5 de enero de 2015

¿De dónde viene el petróleo?

Anticline (PSF).png
Diagrama de un anticlinal por Pearson Scott Foresman
Donado a la fundación Wikimedia Foundation, disponible bajo la licencia de Dominio público vía Wikimedia Commons.
El origen del petróleo fue uno de esos debates académicos que se hacían como una curiosidad o entretenimiento. Dado que saber el origen del petróleo carecía de importancia económica, puesto que lo que importa es sacarlo, entender cómo o de dónde venía el petróleo era una cuestión pura de amor hacia la ciencia y no algo sustancial.

El consenso científico por mucho tiempo fue que el petróleo tenía un origen inorgánico, producto de las condiciones geológicas de una región, lo que implicaba que en unos países hubiera petróleo y en otros no. Sin embargo, a partir del siglo XIX comenzó a esparcirse un rumor de que el petróleo debía tener un origen biológico.